El amuleto ojo de Horus: cómo y dónde llevarlo

Muchos de los amuletos que se usan en la actualidad provienen de culturas milenarias. Su significado se ha mantenido en el tiempo y han entrado a formar parte de toda la simbología esotérica que se encuentra a nuestra disposición hoy en día. Este es el caso del Ojo de Horus. Culturas como la árabe, la india y la egipcia han enriquecido con sus objetos mágicos y sus símbolos el universo místico del ser humano. Vamos a examinar aquí este poderoso amuleto de poder.

ojo de horus

Que es el ojo de Horus: propiedades y poderes

El ojo de Horus es un antiguo símbolo egipcio de cualidades mágicas. Es conocido también como Udyat, que significa “lo que está completo”, en referencia directa a la unidad e integración del universo.

Se relaciona con la intuición y la percepción porque hace alusión al acto de ver, que en su sentido místico alude al conocimiento y la sabiduría. Se le atribuyen varias propiedades:

  • Protección contra el mal de ojo
  • Protege contra las miradas de aquellas personas que desean hacernos daño.
  • Potencia la visión

Se refiere a la agudización del sentido de la vista, la protección y sanación de problemas oculares, pero también de mejorar la capacidad de observación y discernimiento de la persona.

  • Simboliza la salud y la prosperidad

Como su significado alude a la unidad, entonces actúa para mejorar a la persona en todos los aspectos de la vida, la salud, las finanzas, el crecimiento personal y espiritual.

  • Representa la resurrección

Potencia la indestructibilidad del cuerpo, su capacidad de recuperarse e incluso de renacer. Aquí os dejamos algunas muestras de amuletos:

El tipo de ojo determina el tipo de poder

Según el tipo de ojo que se utilice en el símbolo, se diferencian también algunas de sus propiedades:

  • Ojo de Horus derecho: Entre sus poderes se encuentra el de aumentar la pureza de la persona y su sabiduría, además otorga coraje y ayuda en la estabilidad sentimental y económica.
  • Ojo de Horus izquierdo: Potencia todo lo referido a las habilidades místicas y psíquicas de la persona.

En el antiguo Egipto se utilizaba también como amuleto funerario para evitar que el cuerpo de los muertos se descompusiera y ayudar en el proceso de momificación.

Se puede utilizar en joyas, sean dijes, pulseras, pendientes y otros. El dibujo también puede utilizarse y por tanto existen muchas personas que lo escogen para tatuaje, con lo cual el amuleto queda para siempre unido a la piel.

Orígenes mitológicos del amuleto

El ojo de Horus hace referencia directa a una leyenda mitológica egipcia. Involucra al dios Horus, cuya imagen se representa como un hombre con cabeza de halcón y que forma parte de la trilogía Osiriaca junto con Osiris, su padre e Isis, su madre.

Osiris representaba el dios del bien mientras su hermano Seth era el dios del mal. Por esa razón existía un conflicto entre ellos y un día Seth mató a Osiris arrojándolo al río Nilo. Su esposa Isis anduvo y desanduvo hasta encontrar los restos de su amado. Entonces Seth robó el cadáver y lo cortó en 14 pedazos que Isis tuvo que rastrear por el mundo.

Cuando finalmente logró rearmar a su esposo, Isis concibió a Horus, y Osiris quedó momificado como rey de los muertos. Horus pelearía con Seth para vengar a su padre y restablecer el reino en muchas ocasiones. En una de esas peleas perdió uno de sus ojos, pero gracias a la ayuda del dios Tot (el equivalente al dios griego Hermes) logró recuperarlo.

El ojo de Horus devuelto fue en realidad el Udyat, porque al encontrarlo Tot estaba hecho pedazos y este tuvo que reconstruirlo con ayuda de su saliva, que como él era el dios de la sabiduría impregnó al ojo con numerosas cualidades mágicas.

¿Es un símbolo matemático mágico?

Además de todos los significados mitológicos que tiene el ojo de Horus se usaba en el antiguo Egipto como símbolo matemático.

Fue utilizado como referencia para la creación de un complicado sistema de fracciones utilizado por los egipcios sobre todo con medidas de superficie y volumen asociadas a las tareas agrarias.

Así, vemos que el ojo era fraccionado en 6 partes y cada parte tenía su equivalencia. Las cejas equivalían a 1/8, la pupila a ¼, la parte izquierda de la pupila a ½, la parte derecha de la pupila a 1/16, la parte inferior vertical bajo el ojo a 1/32 y la parte inferior en diagonal bajo el ojo a 1/64.

Este maravilloso símbolo egipcio constituye una verdadera rareza, ya que en su esencia se conjugan lo pragmático y lo místico, lo práctico y lo religioso.