edmund kemper
Nombre: Edmund Kemper
Cargo: Asesino en serie
Véctimas: 10 víctimas
Su madre, sus abuelos y mujeres.
Procedimiento: Arma de fuego – Cuchillo – Estrangulación con onanismo – Golpes con martillo
Rasgos: Canibalismo, necrofilia y parricidio
Época: Histórica
Avistamientos hoy: Sí

Edmund Kemper es un asesino en serie estadounidense, también conocido como “el asesino de las colegialas” y “el cazador de cabezas”. Practicó el canibalismo, la necrofilia y hasta el incesto. Su período de actividad criminal fue desde 1964 hasta 1973, fecha en que fue apresado. Actualmente cumple condena de cadena perpetua.

¿Quién fue y qué hizo Edmund Kemper?

Edmund Emil Kemper III nació el 18 de diciembre de 1948 en Burbank, California. Desde niño mostró síntomas de ser un sociópata: utilizaba las muñecas de sus hermanas para representar  juegos sexuales y torturó y asesinó animales. Al sentirse atraído por una maestra, sugirió que para poder besarla tendría que matarla primero.

Tal comportamiento hizo que su madre sospechara de un trastorno límite de la personalidad. Para proteger a sus hijas, lo obligó a dormir en el sótano y esto puede haber influido en su carácter aún de manera más negativa. Con quince años asesinó a su abuelo y a su abuela y luego pidió a su madre que avisara a la policía.

Con cerca de 140 de coeficiente intelectual, logró hacerse asistente del psicólogo que lo atendía en el hospital donde fue internado. Así, tuvo acceso a pruebas realizadas a otros internos y consiguió  impresionar con este conocimiento a su médico. Logró el alta y se fue a vivir otra vez con su madre.

La curiosa forma en que lo pillaron

Este asesino sin piedad, con 2,06 m de estatura y 136 kg de peso, trabajó en el Departamento Californiano de Transporte. De esta forma, tuvo acceso a diferentes estudiantes que hacían autostop en la autopista. Las llevó a zonas apartadas, las mató, y luego las trasladó a su vivienda donde tuvo sexo con ellas y después las desmembró.

En abril de 1973 atacó violentamente a su madre mientras dormía con un martillo de zapatero. Cortó su cabeza, practicó sexo con ella y comió algunos de sus órganos. Por cuatro noches durmió junto al cuerpo putrefacto. Luego invitó a una amiga de su madre a la casa y la estranguló también.

Edmund Kemper, asombrado por el silencio de los medios acerca de sus crímenes, llamó él mismo a la policía mientras escapaba en su auto rumbo este. Se declaró como el asesino de las colegialas y confesó su modus operandi. Les indicó dónde encontrar a sus víctimas y reconoció sus prácticas malsanas.

Esta información condujo en un final a su captura.

Rasgos y detalles de su procedimiento

En su juicio intentó alegar locura, pero recibió cadena perpetua por ocho cargos de asesinato y solo eludió la pena capital por encontrarse suspendida. En la cárcel coincidió con Herbert Mullin, otro asesino múltiple, con quien estaba muy molesto porque decía que “robaba los sitios donde descargaba sus cadáveres”.

Edmund Kemper representa la viva imagen de la sociopatía. Se trata de un asesino que se regodeaba en su práctica: torturaba, golpeaba y para matar utilizó un cuchillo, un arma de fuego o sus manos para asfixiar a sus víctimas. Su perversión no terminaba con el asesinato, pues le seguían la necrofilia y el canibalismo.

Cuando fue arrestado en la adolescencia, tras haber matado a sus abuelos, declaró tener curiosidad por saber lo que se sentía al matar a alguien. A su abuelo, en cambio, lo asesinó, según él,  porque sabía que se molestaría por el asesinato de la esposa. Este hombre despiadado permanece aún en prisión.

Artículos relacionados